El cuerpo humano no fue diseñado para vivir en alerta constante
El neuroendocrinólogo Robert Sapolsky, reconocido por sus investigaciones sobre el estrés, explica en su libro Why Zebras Don't Get Ulcers que el organismo humano responde al estrés psicológico de forma muy similar a como respondería frente a un peligro físico real.
Para el cerebro, una amenaza no siempre es un accidente o un depredador. También pueden convertirse en amenazas:
- la presión laboral,
- la sobrecarga emocional,
- las preocupaciones económicas,
- el exceso de información,
- o la sensación constante de no llegar a todo.
Cuando esto ocurre, el cuerpo activa automáticamente mecanismos de supervivencia liberando cortisol y adrenalina, hormonas diseñadas para mantenernos alerta y preparados frente al peligro.
El problema no es que esta respuesta exista. El problema aparece cuando el cuerpo permanece demasiado tiempo dentro de ella.
Sapolsky señala que el estrés crónico afecta profundamente distintos sistemas del organismo, alterando el sueño, la digestión, la memoria, el sistema inmune e incluso la regulación emocional.
En otras palabras: el cuerpo no está diseñado para vivir permanentemente en estado de emergencia.
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