Cuando sobrevivir se convierte en un estado habitual
Muchas personas viven años completos funcionando desde la hiperalerta sin darse cuenta.
Algunas señales frecuentes son:
- respiración superficial,
- tensión constante en cuello y mandíbula,
- agotamiento físico,
- dificultad para descansar,
- irritabilidad,
- hipervigilancia,
- problemas digestivos,
- o sensación de ansiedad persistente.
Desde afuera, alguien puede parecer funcional. Puede seguir trabajando, entrenando, respondiendo mensajes y cumpliendo responsabilidades. Pero internamente, el sistema nervioso puede estar profundamente agotado.
Nos hemos acostumbrado tanto al estrés que muchas veces confundimos supervivencia con productividad.
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